Diary of anintern7 DE SEPTIEMBRE DE 2026

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Tu primera semana en un trabajo nuevo

El primer día alguien te explica algo importante durante once minutos y tú entiendes tres palabras: «el», «de» y el nombre de una herramienta que no sabes qué hace.

Asientes. Todos asentimos.

Ese momento es el que decide cómo va a ir tu primer mes, y casi nadie lo gestiona bien.

Lo que casi todo el mundo hace mal

Fingir que lo pilla.

Es comprensible: acabas de llegar, quieres parecer competente, y preguntar por lo que crees que «deberías saber» da vergüenza. Así que asientes, apuntas dos palabras sueltas, y te dices que ya lo buscarás luego.

El problema es que la vergüenza no baja con el tiempo. Sube. Preguntar qué significa una sigla el primer día es normal. Preguntarlo el día cuarenta es raro. Así que cada duda que no resuelves hoy se convierte en una duda que ya no vas a poder preguntar nunca, y sobre la que vas a construir tres meses de trabajo.

Nadie descubre que no lo entendías. Lo que descubren es el fallo que sale de ahí, seis semanas después.

El único activo que tienes esta semana

Piénsalo así: tu primera semana es la única en la que la ignorancia está permitida y es gratis. Es una ventana, y se cierra.

No la gastes intentando parecer que ya estabas aquí. Gástala preguntando todo lo que no vas a poder preguntar en octubre.

Qué hago yo

Un cuaderno de siglas. Literal. Una lista de dos columnas: la sigla y qué es. Se llena solo, y a la tercera semana es el documento más útil que tienes. Cuando entre alguien nuevo, se lo pasas, y acabas de hacer tu primera contribución al equipo sin escribir una línea de código.

Preguntar en alto y en canal público. No por DM. Si tú no lo entiendes, hay otras dos personas que tampoco y que llevan aquí dos años. Preguntar en público convierte tu duda en documentación para los demás.

Apuntar el nombre de quien sabe cada cosa. Más útil que apuntar la respuesta. Las respuestas caducan; los mapas de quién sabe qué, no.

Preguntar «por qué» y no solo «cómo». El «cómo» te lo dice cualquiera y lo olvidas en tres días. El «por qué está así» es lo que te deja predecir el resto del sistema sin que te lo cuenten.

La frase que lo desbloquea todo

Hay una fórmula que funciona siempre y que quita el miedo a preguntar:

«Perdona, esto seguro que es básico: ¿qué es exactamente X?»

Ese «seguro que es básico» hace dos cosas. Le dice a la otra persona que no hace falta que se ponga condescendiente, y te quita a ti la carga de fingir. En dos años nadie me ha contestado mal a esa frase. Ni una vez.

Lo que te llevas

La primera semana no va de rendir. Va de construir el mapa que te va a permitir rendir el mes que viene. Si terminas el viernes con veinte siglas apuntadas y tres nombres de personas que saben cosas, ha sido una buena semana, aunque no hayas cerrado ni una tarea.

Y si te sirve de consuelo: el que te explicó aquello durante once minutos tampoco lo entendió del todo su primera semana. Solo que ya no se acuerda.


En la próxima entrada, lo que pasa después: el segundo mes, que es cuando de verdad rompes algo.

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